miércoles, 22 de mayo de 2013

5 razones para amar a Felicity Smoak

Sé que todos lo que leéis esto me admiráis y me consideráis una snob de mierda señorita de gustos refinados y elevado nivel cultural; sin embargo, he de confesar que en ocasiones me dejo llevar por placeres culpables que hoy estoy en condiciones de confesar: me gustó la canción de Finlandia en Eurovisión y soy adicta a Arrow, la serie.


Está claro que Arrow no es la serie del año; ni siquiera de la temporada. Es mala. O más bien, es una serie mala que ha ido aumentando de nivel hasta convertirse en una serie regulera. Pero es una serie divertida, eficaz, que se sostiene gracias a los abdominales de Oliver Queen unos guiones efectivos y sin pretensiones y unos acertadísimos personajes femeninos dignos del mejor alumno de Joss Whedon. Y de entre todas ellas, la mejor sin dudas es Felicity Smoak.


Estas son las 5 razones por las que todos debéis adorarla tanto como yo:

1. Es lista. No del tipo "intuición femenina" (que siempre he creído que es una manera de decir que las mujeres son más animales que racionales), sino lista de verdad. Es un genio informático, un as de las matemática y una diosa de las máquinas. De hecho, es el único personaje femenino de la serie (y de muchas series que conozco) que depende principalmente de su inteligencia y es valorada por ello (se me ocurre, por ejemplo, Alex de Modern Family, cuyo valor cómico es ser "demasiado" inteligente).

2. "A pesar de" ser lista y el genio informático de la arrow-banda es, guapa y estilosa. ¿Cuántas veces las mujeres inteligentes han sido retratadas en la ficción como orcos sin la más mínima idea de moda? Pues Felicity les da panes con hondas a los otros personajes femeninos de Arrow: usa unas gafas que molan un montón, tiene el mejor pintalabios y y el office-look le sienta divinamente.



3. Es una heroína por derecho propio. Cuando hace trabajo de campo, Felicity no se limita a ser el señuelo de los malos (como suele pasar con los personajes femeninos de los comics), sino que juega un papel activo, sabe defenderse sola y no necesita que vayan a salvarla.


4. Es el único personaje femenino de la seria cuya historia y motivaciones no giran en torno a un hombre. Felicity no necesita un hombre para sentirse realizada, su personaje no es la novia/amante/interés romántico de nadie, sino que tiene valor en sí mismo, exactamente como los otros miembros masculinos de la arrow-banda.



5. Oliver Queen está como para parar un tren y se podría cortar embutido en esos abdominales. Esto es así, y Felicity lo dice muy claro y muy a menudo. Es capaz de echarle los trastos a su ¿jefe? sin miedo a pasar por una ninfómana, y se siente suficientemente segura de sí misma para no confundir esa simple atracción sexual con un sentimiento romántico.


Muero de ganas de que en la próxima temporada el personaje de Felicity siga cobrando protagonismo (el hecho de que Diggles le esté enseñando a pelear me hace esperar que sí). Según parece, en un principio los guionistas habían planeado que Laurel Lance, "la chica" de la serie, evolucionase hasta convertirse en Canario Negro, pero la inmensa popularidad que está ganando Felicity Smoak en internet les ha hecho replantearse quién valdría más como superheroína. Yo voto por Felicity.

domingo, 5 de mayo de 2013

Referencias

Tengo bastantes amigos que viven en la misma ciudad en la que nacieron. Muchos son cosmopolitas, viajados y con estudios, pero han decidido seguir viviendo en esa ciudad. Conservan la mayoría de sus amistades desde la infancia y tienen cerca a sus padres y su familia para ayudarse mutuamente.

Tengo también muchos amigos que viven en una ciudad diferente a la suya, pero en el mismo país donde nacieron. No tienen a sus amigos y familia tan a mano pero conservan sus raíces. Pueden visitar todas las semanas, si quieren.

Tengo algunos amigos que viven en un país diferente al propio desde hace años. En general, todos ellos están emparejados; la mayoría de las veces con gente local. Cuando se sienten aislados tienen a su pareja para acudir a ella. A través de su pareja tienen otros amigos del país, que les consuelan un poco de los que dejaron atrás.

Conozco un par de personas que han ido a vivir al extranjero solas, sin pareja ni amigos. Pero no tienen vocación de permanencia. Salen un año, con una beca o un contrato temporal, y luego vuelven. Conservan sus raíces en su país de origen y no se sienten aislados ni solos porque saben que volverán.

No conozco a nadie que haya ido al extranjero solo con intención de quedarse.

Y ese es el asunto, que me faltan referencias.

domingo, 28 de abril de 2013

Los laístas también somos personas

Estar en una habitación con diez andaluces y pronunciar una frase del tipo: "... y entonces la miré y la dije..." es un riesgo que muy pocos valientes, conscientes del peligro, se atreverían a tomar. Inmediatamente se oye un abucheo general, que va creciendo en volumen hasta convertirse en estruendo; seguido de un agresivísimo lanzamiento de comida, cojines y objetos punzantes hacia la autora de dicha frase (servidora); gritos de "¡¡laísta!! ¡¡laísta!!" y miradas de desprecio. Hasta que finalmente el linchamiento termina cuando una sevillana sentencia:

―¡Y que ehto casteyano de lo coone se atrevang luego a desí que lo andaluse no sabemo hablá!

Provocando el asentiemiento unánime de los granadinos a gritos de:

―¡No ni ná!

Y la castellana de los coone (servidora) se esconde en el aseo con el rabo entre las piernas.

viernes, 26 de abril de 2013

Más vale tarde

PRIMER ACTO. Verano de 1987, meseta castellana

P'titeMartes: ¿a que no sabes lo que pone en ese cartel?
Amiguita: ¡pues sí! Pone... mmmm... pone... estooooo... ¡No te lo digo!
P'titeMartes: ¡¡no lo sabes!! ¡No sabes lo que pone porque no sabes leer! ¡Y YO SÍ SÉ LEER! ¡Te aguantas! ¡¡Tonta!!

(Amiguita sale llorando y llamando a su mamá.)

Papá de P'titeMartes: pitufa, si sigues tratando a los demás niños como si fueran tontos no te van a querer y nunca vas a tener amigos.

SEGUNDO ACTO. Otoño de 2004, ciudad universitaria

Martes: la verdad es que todos estos eventos por el aniversario del Quijote están muy bien; yo no me habría animado a leerlo si no fuera por ellos; y resulta que hasta me ha gustado.
Compañera de piso: es verdad, el Quijote es un libro genial; a mí también me gustó mucho.
Martes: bueno, a mí me gustó más la primera parte que la segunda.
Compañera de piso: claro, ya, a mí también, la segunda es que es muy rara. Cuando ya van a la isla y todo eso...
Martes: ¿qué isla? No hay ninguna isla en el Quijote.
Compañera de piso: ¿qué?
Martes: que en el Quijote no sale ninguna isla.
Compañera de piso: ¿qué?
Martes: que en el Quijote... Vamos, que no mientas, que se ve perfectamente que no te lo has leído.

(Compañera de piso sale llorando y llamando a su mamá)

Otra compañera: te has pasado. No le puedes dar esas respuestas a la gente.

TERCER ACTO. Verano de 2010, meseta castellana, pero en otro pueblo diferente

Amigo de Martes: a Martes lo que le gusta es ir a visitar iglesias y ruinas y esas cosas.
Novia de Amigo de Martes: ah, pues muy bien, entonces podemos ir a ver la colegiata, que seguro que te gusta. Ya verás, es súper chula, tiene así como unos dibujos en las paredes...
Martes: ah, ¿frescos?
Novia de Amigo de Martes: no, qué va. antiquísimos, de la Edad Media o así.
Martes: ...

(Novia de Amigo de Martes sale llorando y llamando a su mamá)

Amigo de Martes: tía, lo tuyo es muy fuerte.
Martes: ¡pero si no he dicho nada!
Amigo de Martes: ¡pero la has mirado con desprecio!

CUARTO ACTO. Cierta capital báltica

Becaria española: pues yo quiero este puente acercarme a Polonia, porque es que yo soy muy devota, y había un papa muy famoso, que era polaco, que se llamaba Juan XXIII, y quiero visitar su casa natal.
Martes: ... (hiperventilando)
Becaria española: ¿estás bien?
Martes: mmmm... y no podría ser... esto... vamos, que a mí me suena que Juan XXIII era italiano. Quicir, eso he oído.
Becaria española: ¿ah, sí?
Martes: sí... Y lo que yo tengo entendido es que el papa que era polaco era Juan Pablo II. Digo: creo.
Becaria española: anda, pues puede ser. Me habré confundido.
Martes: ¿y no te molesta?
Becaria española: ¿el qué?
Martes: que te lo diga... ¿No te he sonado como una resabida?
Becaria española: no...

(Martes llora de emoción y llama a sus padres)

Martes: papá, mamá...  ¡Ya no espanto a las personas! ¡¡Ya sé interactuar en sociedad!!

martes, 16 de abril de 2013

Período emocional

OJOCUIDAO: esta entrada trata sobre mi menstruación. Si no quieres saber los detalles de mi menstruación, ¡no leas!

Empecé a tomar la píldora a los 19 años. Desde más o menos los 23, dejé de hacer los descansos (salvo por requisito médico o casos de duda). El pasado diciembre, mi ginecóloga me recomendó que dejase de tomar la píldora por mi tratamiento de tiroides (que es la causa de todos mis males). Llevaba entonces cuatro años de corrido sin tener ninguna regla. Y ahora mismo soy como una adolescente con la menarquía, acostumbrándome a todo esto del ciclo femenino y sus efectos.

Se da el caso de que hace un par de semanas discutí con una persona, con el resultado de que dejamos de hablarnos. Tras la discusión y en las semanas siguientes, yo estaba en paz conmigo misma y segura de llevar la razón. Hoy por la mañana me levanté y de repente... De repente era el fin del mundo.

- ¿Y si tiene razón? ¿Y si soy un monstruo? ¿Y si es verdad que todo lo que toco lo convierto en mierda? ¿Soy realmente una borde y una manipuladora? Oh... ¡es verdad! ¡Soy horrible! ¡No merezco ser amada! ¡MORIRÉ SOLA!

Y lloraba agarrada a un cojín, ignorando a la vocecilla interior que me decía: "¿No te parece raro que ayer estuvieses feliz de la vida y hoy ya no?". Hasta que fui al baño y me encontré... claro: con ella. Y entonces me di cuenta: soy un estereotipo.

Y moriré sola.

 


sábado, 6 de abril de 2013

Caballo Histérico y yo

Cuando Biónica escribió su fantástica entrada sobre correr, a mí se me ocurrió que podría escribir una entrada sobre montar a caballo (porque correr me cansa y si puedo conseguir que lo haga otro por mí, pues eso que gano). Escribí un par de borradores, pero como lo de montar a caballo no tiene ningún gurú de literatura pop de masas para aportar argumentos pseudopoéticos sobre la equitación, pues no me salían ideas y lo dejé.

Así que esto no es una entrada sobre la equitación: esto es una entrada sobre Caballo Histérico, mi montura desde hace un mes.

Llevo montando desde pequeña, pero hace apenas cuatro años que lo hago de manera regular y con un instructor (de pequeña montaba no como deporte sino para ir a sitios, porque soy de monte). Y como no tengo la suerte de tener mi propio caballo, tengo que conformarme con el que me adjudiquen en cada hípica. Normalmente, las hípicas reservan para las clases esas yeguas maternales, algo entradas en carnes, que te miran con paciencia y a las que les da pereza todo. Se trata de curarse en salud, porque mucha gente que empieza a montar tiene miedo de caerse del caballo. Con ese tipo de yeguas es imposible caerse. De hecho, es prácticamente imposible moverse del sitio.

―¡Arre!

Y la yegua te mira con paciencia y suspira. 

La espoleas para que trote. Da un par de saltitos, se para y empieza a comerse el seto. Le das con la fusta y te mira con cara de "encima no me toques los c*j*nes con la fustita hombreyá".

Para los principiantes, las yeguas maternales son lo mejor, porque les da confianza. Pero a los que tenemos ya algo de experiencia, estas yeguas nos atacan los nervios. Así que a mi instructora lituana le dije que prefería que me asignaran un caballo joven, con energía, que no se cansase a los cinco minutos de empezar a montar. Y así conocí a Caballo Histérico.

Caballo Histérico se llama en realidad Prometheus, pero es un nombre demasiado digno para él, que está más loco que el rabo de un lagarto. Eso sí, energético es un rato. Lo que cuesta es calmarle. El pobre no ha nacido para valiente. Hay varios motivos por los que Caballo Histérico puede encabritarse:
  1. Porque ha visto a otro caballo;
  2. porque cree que ha visto a otro caballo;
  3. porque el otro día vio a otro caballo y se acaba de acordar;
  4. porque te subes;
  5. porque te bajas;
  6. porque empieza a nevar y los copos de nieve son TERRORÍFICOS;
  7. porque empieza a llover y las gotas de lluvia son TERRORÍFICAS;
  8. porque hace sol y los rayos de sol son TERRORÍFICOS;
  9. porque sí.
Caballo Histérico en realidad es un buenón y cuando se encabrita, como sabe que encabritarse está feo, pega un par de saltitos muy repipis y enseguida deja que lo controles, pero el susto se le queda ahí, y al pobre los sustos se le agarran al estómago y le causan gases. Y se pede. Caballo Histérico es el caballo más pedorro que he conocido en mi vida. Se le podría localizar sólo por el olor. Va trotando y va pediéndose, así, al ritmo. Y yo casi no me tengo en la silla de la risa. Quien crea que la equitación es de pijos, es porque nunca me ha visto a mí montando a mi caballo pedorro.

Estoy encantada con Caballo Histérico. Es amor. No tiene dignidad ninguna, y por eso le he cogido cariño. Supongo que en eso se diferencia la equitación de otros deportes: en que te hace sentir cariño (bueno, tal vez Rafa Nadal le tiene cariño a su raqueta, pero estoy segura de que no es mutuo). Y cuando desmontas y le das un azucarillo o cualquier golosina, parece que Caballo Histérico te mira con simpatía. Tal vez sea por la golosina. Pero quiero pensar que le caigo bien. Y me voy a casa oliendo a pedo de caballo, pero de muy buen humor.

martes, 2 de abril de 2013

Grandes amores de mi vida (que nunca existieron)

En su momento hablé de los grandes amores muertos de mi vida. Hoy estoy inspirada y voy a hacer un Top 5 de los que nunca llegaron a existir:

5. Cody Travers, de Final Fight.

Cuando era pequeña, Final Fight era el videojuego que había en la máquina del bar de mi pueblo. Lo amaba con locura.

4. Fermín de Pas, el Magistral de La Regenta.

La leí a los 15 años e, ingenuamente, pensaba que al final el Magistral se saldría de cura y él y Ana Ozores huirían juntos de Vetusta y serían felices. Picture is unrelated.
3. Mamoru Chiba / El Señor del Antifaz, de Sailormoon.

Lleva ANTIFAZ. Por Dios, si es todo lo que le pido a un hombre. ¿Cuándo les quedará claro?
2. Spike, de Buffy Cazavampiros.

Era malo. Peor: era malote. Pero al final de la serie da su vida por salvar el mundo. Nada que ver con esos vampiros cursis que triunfan ahora.

1. Calaf / el Príncipe Desconocido de Turandot.


Turandot es algo caprichosa y un poco psicópata, pero él es paciente y lo aguanta todo por amor.
¿Que le mete preso? ¿Que asesina a su criada? Calaf todo lo soporta hasta poder tener a Turandot. Una chica necesita tiempo para decidirse, señores, que parece que ya nadie se da cuenta.

Como tenía que quedarme con 5, he hecho selección, pero en un top 10 probablemente incluiría a Simon de Misfits, Aliosha Karamazov y Kyo de Fruits Basket. Ahi lo dejo.