miércoles, 26 de marzo de 2014

Incultos

Hoy he tenido una revelación: hoy he descubierto porqué tres chicas que he conocido a lo largo de mi vida, sin ninguna relación entre sí, en tres países diferentes, me recordaban una a las otras y me caían igual de mal. Siempre decía que era porque eran unas incultas, pero conozco mucha gente sin estudios o con un nivel cultural medio-bajo que me cae genial. Y hoy me he dado cuenta de porqué.

Para explicarlo, tengo que empezar con una anécdota personal. Tengo un amigo que lo sabe TODO sobre música clásica. Es su frikismo. No ha estudiado nunca música, pero le mola escucharla, no se pierde ningún concierto y tiene la cabeza llena de datos y melodías de música barroca. A mí también me gusta la música clásica, pero no soy ni de lejos tan especialista como él.

En una ocasión me dijo que su compositor barroco favorito era Pergolesi. Yo me puse muy contenta y le dije a mí Pergolesi me encanta también. Tras lo cual, muy educadamente, me preguntó:

- ¿Y qué conoces de Pergolesi, aparte del Stabat Mater?

Yo me paré a pensar, me sentí muy pequeñita y muy ignorante y admití que sólo conocía el Stabat Mater. Yo pensaba que Pergolesi era un one-hit-wonder, como Pachelbel, Vivaldi o Rodrigo. (#ironía)

Me dio mucha vergüenza admitir mi ignorancia y lo siguiente que hice fue empaparme de Pergolesi para que no me volvieran a pillar en un renuncio.

Pues bien, pongamos que mi amigo tuviese un nivel 3 de cultura general. Yo tendría un 2 y alguien que no tuviese ni idea de quién es Pergolesi tendría un 1.

Tener un 1 no tiene nada de malo. A lo mejor te la suda Pergolesi y eso impide que lleves una vida feliz y plena. Puedes tener un 1, que tus amigos tengan un 2 o un 3 y os podéis llevar genial sin que nadie se sienta mejor ni peor que nadie. Es una cuestión de confianza en uno mismo.

También puede pasar que tengas un 1 o un 2 y quieras tener un 3. Lo cual tampoco es malo en absoluto. Requiere mucho trabajo, mucho entusiasmo y mucho aprender de los demás. 

Pero resulta que hay un grupo de gente (concretamente, estas tres tres chicas que he conocido en mi vida) que suele tener un 1 y envidia a los que tienen un 2 o un 3. Y, en lugar de intentar subir de nivel, opta por:

a) Fingir que tiene más nivel que el que tiene. Como decir que se ha leído el Quijote cuando no se lo ha leído, o decir que no sólo conoce el Stabat Mater, sino tambien el Stabat Mater II y el Stabat Mater III.

b) Menospreciar a los que tienen un nivel más alto, como si saber tantas cosas sobre uno o varios temas fuera ridículo y lo verdaderamente inteligente o "normal" fuera tener un nivel cultural bajo.

Está claro que esta gente lo que tiene es un serio problema de confianza en sí misma, pero son enervantes. De verdad. Es muy difícil estar cerca de ellos. Me dejan atacada.

Pero al menos ahora ya he conseguido clasificarles, lo cual me da mucha paz interior.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Esto es algo absolutamente real que me ha pasado hoy en una librería


—Buenos días; estaba buscando Homenaje a Cataluña.

—¿Cuál?

Homenaje a Cataluña, de Orwell.

¿Orgüell? Un catalán, ¿no? Lo siento, no me suena de nada. Aquí libros de actualidad no tenemos, porque esto es una librería de segunda mano. Mira a ver en La Casa del Libro.

—Esto... Vale. Gracias.

Juro que esto me ha pasado.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Sobre la Ley del Aborto

Ayer el Gobierno aprobó el anteproyecto de la nueva ley del aborto. Es una ley retrógada y machista, ue además viola algunos acuerdos internacionales sobre salud y derechos de la mujer (entre ellos el Informe de la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre Población y Desarrollo, de 1994, que, entre otros puntos, establece que que la penalización o restricción del aborto atenta contra  la dignidad y autonomía de las mujeres, al restringir su libertad para tomar decisiones sobre su propio cuerpo y su salud sexual y reproductiva) y las recomendaciones del Informe del Relator Especial del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. 

De hecho, Gallardón tergiversa las consideraciones que en este último documento se hacen en torno a los derechos de las personas con discapacidad física e intelectual para eliminar el supuesto de aborto en caso de malformación del feto; a pesar de que, de acuerdo a derecho, sólo se consideran personas a aquellos sujetos con capacidad de ejercer sus derechos, con lo que en ningún momento puede considerarse a un cigoto o un feto una persona.

Sin embargo, desde mi punto de vista, lo más aterrador y peligroso es lo que afecta al primer supuesto: los embarazos como consecuencia de una violación. El aborto sólo será legal siempre y cuando dicha violación haya sido denunciada, y dentro de las 12 semanas de gestación. ¿Qué pasará, entonces, con ese 55% estimado de agresiones sexuales cada año en las que la mujer no se atreve a denunciar? Es de desear que esa mujer, severamente traumatizada, pueda encontrar en su entorno el apoyo suficiente como para denunciar en cuanto sea consciente de estar embarazada... y que sea consciente antes del tercer mes; sino, está condenada.


Pero hay algo aún peor. Mil veces peor. En una violación de cada tres, el agresor es un miembro de su propia familia. En el caso de las violaciones a menores, esta cifra aumenta hasta el 80%. Sin embargo, la ley prohíbe a las menores de 16 abortar sin el consentimiento de sus padres.

Analicemos todos estos datos. Las dudas que me surgen son las siguientes:

1. ¿Qué posibilidades hay de que una menor que haya sido violada denuncie? 

2. ¿Qué posibilidades hay de que una menor violada por un miembro de su familia (un hermano o un abuelo) se atreva a contárselo a sus padres?

3. ¿Qué posibilidades hay de que una menor que haya sido violada por su padre, aun reuniendo el valor de denunciar, obtenga el permiso paterno (es decir, de su propio agresor) para abortar?

4. ¿Por qué no veo todas estas preguntas reflejadas en la prensa, siquiera en la más crítica para el gobierno?

"Feminazi"

"Feminazi"